Qué es el crowdfunding y cómo funciona paso a paso
Antes de lanzar un negocio o convertir una idea en realidad hace falta dinero, y no siempre lo hay. El crowdfunding apareció justamente para resolver ese problema sin depender de un préstamo bancario ni de un único inversor. En lugar de eso, muchas personas aportan pequeñas cantidades a través de una plataforma online hasta reunir el capital que el proyecto necesita.
En España es un modelo consolidado, con plataformas propias, marco legal específico y millones de euros movilizados cada año. Repasamos qué es exactamente, cómo funciona, qué tipos existen y qué debes saber antes de participar como creador o como aportante.
Qué es el crowdfunding
El crowdfunding, o financiación colectiva, es un sistema para reunir dinero destinado a un proyecto mediante aportaciones de un grupo amplio de personas. La captación se hace normalmente a través de una plataforma online que actúa como intermediaria entre quien propone la idea y quien decide apoyarla económicamente.
A cambio de esa aportación, quien contribuye puede recibir una recompensa concreta, una participación en el negocio, intereses por el capital prestado o, en algunos casos, nada más allá de la satisfacción de haber contribuido a una causa. El tipo de contrapartida define, precisamente, el modelo de crowdfunding.
Cómo funciona el crowdfunding paso a paso
El proceso es prácticamente idéntico en la mayoría de plataformas. Alguien con una idea la presenta, fija un objetivo económico y un plazo, y a partir de ahí busca respaldo público.
En términos operativos, los pasos suelen ser estos:
- Registro en la plataforma como promotor del proyecto.
- Presentación de la propuesta con documentación, imágenes, vídeo y objetivos económicos.
- Fijación del plazo durante el cual la campaña estará abierta a aportaciones.
- Definición de recompensas o condiciones asociadas a cada tramo de aportación.
- Cobro y liquidación al alcanzar el objetivo, con la comisión correspondiente a la plataforma.
Si al terminar el plazo la campaña no alcanza el objetivo, la mayoría de plataformas devuelve automáticamente las aportaciones. Es lo que se conoce como modelo «todo o nada», frecuente en Kickstarter, Verkami o Ulule.
Tipos de crowdfunding
No todos los proyectos buscan lo mismo ni todas las plataformas funcionan igual. En la práctica se distinguen cuatro modalidades principales.
Crowdfunding de recompensa. El aportante recibe un producto, servicio o experiencia a cambio de su contribución. Es el modelo más asociado a proyectos creativos, tecnológicos y de consumo. Kickstarter y Verkami trabajan bajo esta modalidad.
Crowdfunding de donación. No hay contrapartida económica ni material. Se usa sobre todo en causas sociales, sanitarias o solidarias. Plataformas como GoFundMe o Migranodearena operan así.
Crowdfunding de inversión o equity crowdfunding. El aportante recibe una participación en la empresa financiada y, con ella, la posibilidad de obtener rentabilidad si el negocio prospera. Está regulado con requisitos específicos por su carácter financiero.
Crowdlending o crowdfunding de préstamo. El aportante presta dinero a un proyecto o empresa a cambio de recibirlo devuelto con intereses en un plazo pactado. Funciona como una alternativa al crédito bancario tradicional.
Plataformas de crowdfunding más utilizadas
Existen decenas de plataformas activas, con distintos enfoques y comisiones. Estas son las que concentran mayor volumen entre los proyectos que operan en España.
Kickstarter. Es la plataforma de referencia a escala internacional y ha canalizado más fondos que cualquier otra en su categoría. Funciona bajo el modelo de recompensa y todo o nada, con una comisión del 5% sobre lo recaudado si la campaña tiene éxito. Está muy orientada a proyectos creativos, tecnológicos y de diseño.
Ulule. Lidera el mercado europeo en crowdfunding de recompensa y opera en España desde 2017. Aplica comisiones que oscilan entre el 6,67% y el 8% dependiendo del medio de pago utilizado, y acepta proyectos de prácticamente cualquier ámbito.
Verkami. Es la mayor plataforma española de crowdfunding de recompensa. Se centra en proyectos culturales, editoriales, musicales y audiovisuales. Cobra un 5% de comisión sobre las campañas exitosas y opera con un plazo estándar de 40 días.
Fuera del modelo de recompensa, en España son referencia plataformas como Crowdcube (equity) o MyTripleA (crowdlending), ambas autorizadas por la CNMV.
Marco legal del crowdfunding en España
El crowdfunding financiero, es decir, el que implica inversión o préstamo, está regulado. En España lo estuvo inicialmente por la Ley 5/2015 de fomento de la financiación empresarial, que definió por primera vez la figura de las Plataformas de Financiación Participativa (PFP).
Desde noviembre de 2021 se aplica también el Reglamento (UE) 2020/1503, que armoniza el régimen jurídico de estas plataformas en toda la Unión Europea. Las plataformas autorizadas están sometidas a la supervisión de la CNMV y deben cumplir requisitos de información, transparencia y protección al inversor.
El crowdfunding de recompensa y de donación queda fuera de esta regulación financiera, aunque las plataformas están sujetas a las normativas generales de comercio electrónico, protección de datos y consumo.
Ventajas y riesgos que conviene tener en cuenta
Para quien lanza un proyecto, el crowdfunding permite validar una idea antes de fabricarla, generar comunidad alrededor de la marca y conseguir financiación sin ceder control ni asumir deuda bancaria. Para quien aporta, es una vía de acceso a productos exclusivos, causas relevantes u oportunidades de inversión que antes estaban reservadas a otros perfiles.
Los riesgos también existen. En crowdfunding de recompensa, el proyecto puede retrasarse o no llegar a entregarse. En equity y crowdlending, hay riesgo de pérdida total del capital aportado si el negocio no funciona. Antes de aportar conviene revisar la trayectoria del promotor, los plazos comprometidos, las condiciones de la plataforma y, en el caso de inversión, su autorización por la CNMV.
Cómo aportar de forma segura en una plataforma de crowdfunding
Las plataformas de crowdfunding operan íntegramente online y cobran las aportaciones con tarjeta o transferencia. Usar una tarjeta específica para este tipo de pagos ayuda a mantener las finanzas separadas y limita cualquier problema en caso de que una plataforma se vea comprometida.
La tarjeta Bitsa es una tarjeta prepago Visa con IBAN asociado que no requiere vincular ninguna cuenta bancaria. Se recarga en euros o desde criptomonedas y funciona en cualquier comercio online que acepte Visa, incluidas las principales plataformas de crowdfunding. Al ser prepago, solo se compromete el saldo cargado, lo que reduce la exposición ante cualquier incidencia.
Preguntas frecuentes sobre el crowdfunding
¿Qué diferencia hay entre crowdfunding y crowdlending?
El crowdfunding es el término general para cualquier financiación colectiva. El crowdlending es una modalidad concreta dentro del crowdfunding, en la que la aportación funciona como un préstamo que devuelve el proyecto con intereses.
¿Es legal invertir en crowdfunding en España?
Sí. El crowdfunding financiero está regulado por la Ley 5/2015 y por el Reglamento (UE) 2020/1503. Las plataformas que ofrecen inversión o préstamo deben estar autorizadas por la CNMV para operar legalmente.
¿Qué pasa si un proyecto no alcanza su objetivo de financiación?
Depende de la plataforma. En el modelo «todo o nada», el más habitual, las aportaciones se devuelven automáticamente a quienes las hicieron. En otros modelos, el promotor recibe lo recaudado aunque no llegue al objetivo.
¿Se puede aportar a un crowdfunding sin cuenta bancaria?
Sí. Basta con disponer de un método de pago aceptado por la plataforma. Una tarjeta prepago como Bitsa permite hacer aportaciones sin necesidad de vincular una cuenta bancaria.
¿Cuánto cobran las plataformas de crowdfunding?
Depende del modelo y de la plataforma. Las de recompensa aplican comisiones que suelen oscilar entre el 4% y el 8% sobre lo recaudado. Las plataformas financieras autorizadas por la CNMV tienen esquemas de comisiones más complejos vinculados a la operación de inversión o préstamo.